Una alimentación saludable es aquella que satisface las necesidades
nutricionales y fisiológicas del niño con el fin de asegurar un correcto
crecimiento y desarrollo. Debe ser equilibrada, adecuada según los
requerimientos y sensorialmente satisfactoria. Para todos los niños, la primera
infancia es determinante en el aprendizaje de hábitos saludables y en la
implantación de pautas alimentarias correctas, que serán decisivas a lo largo
de la vida.
En el caso de dietas especiales hay tres objetivos
esenciales que contribuirán a una mejora en la adhesión de la dieta y a un buen
control metabólico:
*Enseñar y potenciar alimentos imprescindibles para el
normal crecimiento del niño.
*Apreciar las diferencias alimentarias.
*Aprender el manejo de la dieta especial, van a ser los
objetivos.
Los padres tienen la responsabilidad de adecuar la mesa
familiar para que el niño/a aprenda a disfrutar de los alimentos permitidos
diariamente, ofreciendo variedad, diferentes preparaciones culinarias, etc. que
contribuirán a la aceptación de la dieta especial.
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